La mayoría de nosotros tenemos la tendencia a creer que los verdaderos conflictos que dan forma al mundo ocurren 'ahí fuera', en los gobiernos, en las zonas de guerra, en las decisiones de los líderes poderosos. Sin embargo, si somos honestos con nosotros mismos, existe otro tipo de conflicto al que nos enfrentamos a diario, uno 'menos bullicioso' pero igual de persistente. Se manifiesta en las conversaciones que evitamos, en las verdades que eludimos y en las decisiones que posponemos. Como psicoterapeuta, he llegado a comprender que estas tensiones internas —entre el miedo y la valentía, la comodidad y el cambio— no solo dan forma a las vidas individuales. De hecho reflejan, de maneras sutiles pero impactantes, las mismas dinámicas que presenciamos en el escenario global.

Recuerdas esas películas de vaqueros en las cuales aparecían los 'jovencitos' montados en sus bellos y poderosos corceles y hacían girar su lazo en el aire, por encima de sus cabezas? De haber tenido éxito, saltaban de su caballo para rápidamente dominar el novillo. El animal yacía en el suelo con sus patas bien amarradas, sintiéndose momentáneamente indefenso en la medida que ear incapaz de moverse y menos aún, levantarse.